-- Ella tiene un lunar café oscuro sobre la clavícula izquierda.
-- Pero no dijiste que tiene muchas pecas? Quizás no sea un lunar, sino una peca grande y oscura.
--Pueden creerlo? Tantos papeles escritos, tantas horas de espera, tanta sed y tan poca paciencia, solo para quedarme toda una noche (que en nuestro caso fue toda una vida) acurrucado en su hombro izquierdo? Un hombre buscando un hombro, nada más! Me imaginé mil veces contando sus pecas, memoricé en el aire con mis dedos mil veces el perfil de sus senos, repetí hasta el cansancio los susurros más dulces que le diría y a la hora de la verdad solo busqué su cuerpo para llorar en él...
-- Pero aún no dices cómo supiste que era un lunar y no una peca!
-- A veces me pregunto si lo que he hecho no es injusto. Trato de imaginar otra manera en que debí haber hecho las cosas, pero al final concluyo que me hubiera sentido de la misma manera, incluso si la hubiera besado de otra forma. Porque sepan que la besé hasta que me dolieron los labios y la acaricié hasta descubrir recobecos en su cuerpo que ni ella conocía. Miré desde la cima del mundo el sinuoso recorrido de su columna vertebral que, aunque parecía una muralla protegiendo su geografía, en realidad para mí fue la calzada por la que encaminé mi conquista.
-- Bueno, pero a la final era un lunar o una peca grande?
-- Esa noche hacía un frío tremendo, el viento silbaba en los oídos y en el cielo no habían estrellas, pero yo le veía los dientes como perlas cada vez que sonreía al escuchar mis susurros. En realidad no me hacía falta proponerle una locura, porque en sí ya llevábamos más de un año viviéndola, lo único que falta era ejecutarla. Saben? Ante un encuentro tan esperado todo estaba aprendido: el momento exacto cuándo hablar, cuándo tocar y cuándo callar, cuándo oir, cuándo sentir y cuándo hacer. Por eso no hacían falta las palabras.
-- Nunca nos vas a decir si era un lunar o una peca!!??
--Por qué gastas nuestro tiempo y nos hablas de algo que aún no sucede? Y más aún, por qué nos tomas por pendejos y nos hablas en pasado como si ya hubiera ocurrido?...
El cenicero estaba lleno de restos de cigarrillos y los vasos vacíos cuando la paciencia se desvanecía y la noche se hacía más negra. A lo lejos unos perros ladrando hacían extrañar el calor del hogar y todos pensaron en el regreso como la mejor excusa para sacarle el cuerpo a una conversación que nunca había sido diferente: el mismo tema, las mismas víctimas y el mismo victimario.
Él quedó solo en el dintel de la puerta abierta viéndolos alejarse, mientras se terminaba el último cigarrillo de la noche. Un viento gélido le hizo cubrirse más con las solapas de la chompa y cerrar tras de sí la puerta. Caminó lento buscando la penumbra tibia de su cuarto, mientras se decía y les decía a los recién idos:
Cuando un sentimiento es grande, no importa cuándo suceda: el corazón en que surge y el corazón que lo inspira saben que tarde o temprano ese sentimiento encontrará el lugar y el momento adecuados para ser. (jueves 22 febrero 2007 1:17 am)