lunes, 27 de agosto de 2007

Arenas Movedizas II. La pena de muerte.

Alrededor del mundo hay unos 30 países más o menos que son los que aplican la pena de muerte. Hay algunos otros que aunque la tienen legalizada, no la aplican. En este tema los países más famosos son Estados Unidos, China y los países árabes a mi modo de ver. Es de los que más he escuchado en las noticias.
Yo estoy de acuerdo con la pena de muerte porque a los males hay que arrancarlos de raíz. Suena cruel, pero es verdad que muerto el perro muerta la rabia. Quien comete un crimen o una violación es una persona que no aprende ni con la rehabilitación, ni con el encierro, así que nunca rectificará. Quedemos claro en que no estoy hablando del crimen per sé, sino de aquel que se comete con premeditación. Por eso, pienso que esas personas que matan o violan ex profeso son sujetos de castigo con la pena de muerte.
En Latinoamérica, con excepción extraña de Guatemala y algunas islas caribeñas, la pena de muerte no es legal desgraciadamente. Creo que esto tiene que ver mucho con que la mayoría de estos países son católicos. Cosa extraña; esta religión condena la pena de muerte, pero la Ley del Talión del ojo por ojo y diente por diente consta en el Viejo Testamento, específicamente en Éxodo 21:23-25. Nosotros aún estamos en que "solo Dios le puede quitar la vida a otro ser humano". Pero carajo, pregúntenle a los narcotraficantes, a los guerrilleros o a los sicarios si eso les importa. Solo basta hechar un vistazo a nuestra historia no muy lejana de dictaduras para saber cuánta importancia le dieron al quinto mandamiento.
No se han percatado que los índices delictivos en los países árabes, en Japón e incluso en la China son bajos comparados con los nuestros? Para mí la explicación está en que en estos países se aplica la pena de muerte. En los países árabes, al primer robo te cortan una mano; al segundo hurto, mueres apedreado.
Los detractores de la pena de muerte sostienen que ésta nos rebaja a la condición de animales, al pensar que solo la venganza nos hará justicia. Pero yo veo casi todos los días en los noticiarios y en los diarios cómo un ser despreciable mutila sin razón humanamente aceptable el cuerpo indefenso de otra persona o cómo un pervertido mancilla arteramente a un niño o a una niña. Pretender castigar por medio de la razón a esas personas ante su delito es premiarlos. Quizás a los que estamos de acuerdo con la pena de muerte, también nos mueve en el rencor, pero creo que si sufrimos la pena de perder una vida inocente, también debemos disfrutar el alivio de eliminar una vida culpable.
Pedro Calderón de la Barca dijo que la venganza no borra la ofensa, pero creo que sí la resarce.