Las fronteras son líneas imaginarias supuestamente respaldadas por concensos e intereses comunes, pero se han dado cuenta que en muchas ocasiones más se parecen a las paredes movedizas de un laberinto macabro que unen y desunen al azar a pueblos enteros?
En el sureste de Turquía más que turcos hay kurdos, todos separados por límites, pero no por sentimientos. La desintegración del sur de Europa Central fue a nivel tan extremo que no solo separó pueblos de un mismo origen, sino a miembros de una misma familia. En África hay muchas tribus que han quedado divididas entre dos, y a veces hasta entre cuatro países diferentes por unas líneas que no ven y que los han convertido en conciudadanos de la tribu enemiga. Quizás en América también tengamos ciertos casos parecidos, pero aquí nuestras fronteras son más permeables o las diferencias de nuestros pueblos no inspiran tanto el odio. Pero este artículo no trata de las fronteras aunque así paresca, trata sobre lo inmensamente estúpidos que podemos llegar a ser.
En Asia también hay muchos pueblos divididos por fronteras: coreanos, pakistaníes, nepaleses, bengalíes, etc.
Pero tampoco es que yo piense que cada pueblo o tribu debe ser un país, sino imagínense lo difícil que sería estudiar geografía o lo enorme que sería el edificio de la ONU. Pero desgraciadamente tenemos que reconocerle muy pocos méritos pacifistas al establecimiento de las fronteras. Ustedes quizás piensen que si no las hubieran sería peor, y quizás tengan razón. Pero sabes qué? En estos momentos hay tantas guerras intestinas en tantas fronteras calientes! Hay tanta gente cansada de la guerra que parecería que todos esperan con ansias cualquier motivo para terminar con ella.
Irak. Fue gobernado por un dictador que desafiaba a los gringos. Los gringos lo invadieron y le arrebataron el poder. Ahora los 3 pueblos locales le hacen la guerra a los gringos para expulsarlos. Chiítas, Sunitas y Kurdos son los pueblos locales que tienen una larga historia de rivalidades anterior a la llegada de los extranjeros. Ahora ellos utilizan la estrategia de volar gringos en pedazos como la mejor manera de pescar a río revuelto un poder huérfano de dueño. Aunque los gringos no han pacificado el país, han logrado unir a los 3 pueblos bajo un sentimiento que ahora tienen en común: los 3 los odian a muerte. Pero en medio de esta vorágine de odios y estupidez ocurrió algo simple que por sus efectos se lo puede catalogar de milagroso. La selección de fútbol irakí ganó la Copa de Asia por primera vez. Cuando se supo de la hazaña, todos salieron a las calles a celebrar. Los noticieros mostraban por doquier a gente de toda edad, condición u origen sonriendo y abrazándose. Se borraron las diferencias por un instante, se dejó el fusil, el terrorista dejó el detonador a un lado y sonrió. Por un instante afloró la alegría, que en este caso habrá sido un fugaz, pero placentero olvido de la guerra.
Lo tonto o lo absurdo no es la guerra, menos el fútbol. Tampoco lo son los extranjeros o los terroristas suicidas despedazados. Lo paradójico es que el ser humano necesita de tan poco para reir y olvidarse de la guerra, y de tanto para armarla! Dicen que del amor al odio solo hay un paso, lo paradójico es que hay mucho menos: entre el amor y el odio sólo hay una leve línea que en muchos casos llamamos frontera.