sábado, 25 de agosto de 2007

Arenas Movedizas I. Dios no existe?

Existen algunos temas que son muy controversiales, que apasionan y dividen, que atraen y se rechazan también. Pero creo que de la discusión de estos temas han surgido muchas de las teorías o axiomas sobre los que basamos nuestro andar diario. Pues en esta serie escribiré mi pensamiento sobre estos temas escabrosos. Quizás se pregunten, y a quién le importa lo que tú pienses? Pues quizás a muy pocos, y por esos pocos escribiré.
Comienzo con decir que Dios sí existe, pero a mi modo de sentir no es un gringo rubio con pelo largo y barba. Dios es una energía. Un ente inexplicable. Un ser sin forma, sin principio ni fin. Dios es un todo que de alguna manera, la cual ignoro, nos guía hacia él mismo. No lo digo porque yo crea en la vida después de la muerte, lo digo porque creo en que la energía no se crea ni se destruye, solamente se transforma. Así que Dios fue la energía inicial, la cual heredamos y con la cual estamos aquí. Al final, que no necesariamente es la muerte; en realidad no sé cuál sea el final, pero al final de esta etapa que llamamos vida, seguramente seguiremos siendo energía, pero bajo otra manifestación.
Dios obra y ha obrado milagros en la vida de todos. En algún momento feliz o triste de nuestra existencia de seguro que Dios se nos habrá manifestado de alguna manera, en eso todos estarán de acuerdo conmigo. Un desconocido que sin explicación nos ayuda en algo, una sonrisa que sin esperar nada nos cambia la pena, un susurro que desinteresado nos enamora, una palabra que sin saberlo nos alivia el corazón. Esas son manifestaciones de Dios, y cuando las identificamos quedamos maravillados con el milagro. Eso nos hace creyentes. Al menos a mí, esos pequeños milagros cotidianos me hacen creer más en Dios.
Pero hasta ahora no encuentro mayor manifestación del poder de Dios que la mujer. Solo un ser perfecto podía crear otro ser perfecto. No quiero hacer una apología de la mujer en este momento, aunque siempre se la merecen, pero no es el fin de esta serie. Lo que quiero es dejar constancia de que solo un ente supremo podía crear un ser tan sublime. Creo que entre el hombre y la mujer, la mujer es la manifestación más cercana y parecida a Dios. Por eso cada vez que veo una mujer bonita, cada vez que veo la sonrisa de mi hija y cada vez que veo los ojos de mi amiga chilena, cada vez que eso ocurre creo más en Dios!
Ahora les diré lo que Dios no es. Como dije al principio, Dios no es un gringo de ojos azules, ni tampoco es una estatua de un hombre semidesnudo crucificado, ni tampoco una estampa religiosa que se vende fuera de una iglesia. Dios no es un discurso dicho en un altar, ni está en el vino de una copa o en una galleta sin sabor. A Dios no se lo puede encajar, ni condenar a una forma, a una norma, o a un dogma, Dios es mucho más que eso! Dios no es de ese tamaño. Todo eso que no es Dios, es el tamaño humano al que lo hemos reducido para poderlo entender. Dios no es un ser que nos espera con un premio si vamos hacia él, simplemente iremos hacia Él, porque somos una partecita suya.
No somos creaciones de Dios, somos una parte de Él. Nosotros nacimos de nuestros padres, que nacieron de nuestros abuelos, y así sucesivamente hasta llegar a las raíces más profundas de nuestro árbol genealógico. Dios nos dio la energía y el camino para caminar solos, así que lo bueno y lo malo solo depende de nosotros. Dios nos permite todo y no nos castigará por ningún pecado, porque el cielo y el infierno son conceptos humanos y están aquí.
Se podrían escribir enciclopedias completas y aún así no abarcar todo el significado de Dios; por eso, seguir escribiendo no tendría mucho objetivo. Además, mi afán no es convencerlos de lo que yo pienso, solo quiero que se den cuenta que el significado de Dios está más allá de lo que hemos creado a su alrededor para comprenderlo y que Dios nos permite todo.
Como dijo el escritor mexicano Carlos Monsiváis: "Dios es algo que me excede, pero no es algo que me anula al excederme".